Como nos quedaban solo 2 noches en Madrid, Alberto decidió hacernos una fiesta de despedida, al igual que el año pasado.
La fiesta empezó cuando llegaron los compañeros de oficina a casa de Alberto, comimos unas tortillas que trajeron acompañadas de un buen refrigerio. Después salimos de casa dirección a un “bar” al que nos querían llevar.
Ibamos bajando la calle y a 100 metros había aparcada una blanca y lujosa limusina Hummer, resulta que era el “bar” al que nos dirigíamos. Subimos a la limusina y empezó el jolgorio. Barra libre y todavía una última sorpresa por llegar. De pronto llegó una policia que se subió con nosotros, no estaba de servicio…
Al bajarnos de la limusina fuimos a tomar unas copitas por Huertas y terminamos en el Torero.
Hemos pasado un mes rodeado de gente encantadora que nos ha hecho sentir como si estubiesemos en casa. Aquí termina nuestra aventura. Nos vemos en Barcelona!
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